Desde el martes está disponible para aquellos usuarios que hubieran reservado las ediciones Gold y superiores Assassin’s Creed Odyssey, la última entrega de la franquicia que nos da la posibilidad de viajar hasta la Grecia Clásica para revivir los comienzos de la Orden y que promete mejorar el sublime Origins que nos llegó el año pasado, si bien es cierto que esta última entrega quizás bebe demasiado de la anterior.

Un mal port en PC

Desde el primer momento, multitud de benchmarks del juego en su versión de PC saltaron a la red para mostrar que el juego se ve de maravilla pero que para ello necesitamos un PC bastante potente. Un ordenador que monte una nVidia GTX 1070 (unos 420€ de media) y un procesador medianamente potente (un Ryzen 2600 de 180€ de media o incluso un i5 8600K (con sobrecoste) de unos 310€ de media) no es capaz de mover el juego con los ajustes en alto-ultra a una resolución de 1080p a 60 FPS constantes. Sobra decir que no significa esto que ese PC no sea potente, que de hecho es todo lo contrario, sino que estamos ante un port muy mal hecho.

Mejor en Xbox One X

Sin embargo hoy no hablaremos de PC, sino de consolas. El juego, como ya sabréis todos, también ha sido lanzado en las consolas de la actual generación: PS4 y Xbox One y resulta que tal y como vemos en el vídeo de Digital Foundry que os pondré a continuación, en Xbox One X el juego rinde muy por encima de la versión de PS4 Pro.

Esto no debería ser ninguna sorpresa puesto que la consola de los de Redmond es bastante superior en lo que a potencia bruta se refiere. Antes de nada, advertir que este juego, como en la mayoría de casos, se sirve de la resolución dinámica o escalado dinámico que tan buenos resultados está dando en la actual generación de consolas, no es que mantenga esos 4K nativos todo el tiempo.

1440p de media para PS4 Pro

Según el análisis, la versión de PS4 Pro alcanza una resolución nativa máxima es de 2816×1584 que llega a ella cuando miramos al cielo o cuando no se están mostrando muchos objetos en pantalla. Cuando la carga gráfica de la escena es elevada, la resolución dinámica se reduce hasta 2227×1242, resultando una resolución nativa media de 2560×1440, esto es, 1440p o lo que es el mal llamado “2K”. A partir de esas resoluciones nativas la consola escala hasta 4K, pero sobra decir que en ese escalado se pierde gran cantidad de calidad gráfica cuanto menor sea la nativa.

Xbox One X alcanza los 1728p de media con ajustes gráficos más altos

En el caso de Xbox One X, en los mismos escenarios obtenemos una resolución nativa máxima de 3840×2160, es decir, el ansiado 4K cuando miramos al cielo o existen pocos objetos en pantalla y una mínima cuando existe gran número de éstos de 2944×1656, siendo esta mínima bastante superior a la de PS4 Pro. La resolución nativa media de Xbox One X se sitúa en 3072×1728.

Odyssey

Como he explicado, esto repercute en que la calidad gráfica que vemos nosotros en nuestra TV o monitor 4K jugando con Xbox One X es muy superior a la que ofrece PS4 Pro, pero es que además de esto, los ajustes gráficos en la de Microsoft se sitúan un peldaño por encima de los de la consola de Sony.

No todo es resolución y texturas. El framerate en ambas consolas es de 30 FPS más o menos sólidos, aunque como podemos ver en el vídeo sufrimos algunos bajones.

El eterno debate

Una vez más un juego triple A abre el debate de si merece la pena o no jugar en un PC Gaming o, por el contrario y viendo que últimamente las exclusivas son más bien pocas, con una consola basta.

Antes de comenzar voy a decir algo obvio. La calidad gráfica que obtienes en un PC potente es muy superior a la que conseguirías en una consola y el PC va a servir para muchas más cosas que la consola, pero yo aquí quiero hablar sólo de jugar. En PC el juego puede disfrutarse en 4K a 60 FPS si tienes el hardware adecuado para ello, y precisamente a esto voy.

¿Merece la pena?

Como he dicho al principio de la entrada, para disfrutar de este juego con los ajustes en alto/ultra y a una tasa de FPS alta, necesitas un equipo de más de 1.200€. Para poder usar el juego en casi 4K con los ajustes en medio (que más o menos es la calidad que están ofreciendo las consolas a 30 FPS, calculo que ese mismo PC que antes citábamos serviría, pongamos que con uno de 1000€ podemos llegar a esa tasa como veremos luego.

En el caso de este juego en concreto, que se trata de un mal port, la opción que más compensa en relación precio/calidad sin duda alguna es la de consola (de momento, falta por ver si Ubisoft optimiza el rendimiento en PC como ya ha ocurrido en muchas ocasiones, por no decir en todas las que un Assassin’s Creed ha salido al mercado).

Esto no significa ni mucho menos que haya que hacer una generalización diciendo que la consola es mejor para jugar que el PC, pero ¿y si empieza a ser la tónica general (más general que lo que actualmente ocurre, quiero decir) la de sacar juegos mal portados de consola? Hace no mucho ha salido también el último Tomb Raider en el que la optimización en PC también brilla por su ausencia.

El precio del hardware

A todo lo dicho anteriormente, sumamos lo que estamos viendo en los últimos meses: precio de la ram que sigue muy alto, encarecimiento en más de 100€ de los procesadores de Intel (y consiguiente encarecimiento aunque menor de los Ryzen que se aprovechan de la demanda), tarjetas gráficas que pese a que han bajado algo sus precios debido al descenso de la minería y de la salida de las nuevas RTX, siguen siendo altisimos porque no tienen competencia de AMD, placas base actuales en las que encontrar una opción por debajo de los 70€ es complicado, coste de los HDD superiores a los de antes de la subida de su precio…

En definitiva, a día de hoy montar un ordenador única y exclusivamente para jugar sale caro, muy caro. Si lo que queremos es únicamente jugar y tenemos un presupuesto más bien limitado (como mucho, 1000€ contando periféricos por ejemplo montando un Ryzen 5 2600 con una 1060 de 6Gb y 16 GB DDR4 junto con un mando de Xbox One), esta configuración nos alcanzará para lo que decíamos antes, mover el juego que nos ocupa en casi 4K a 30 FPS con los gráficos en medio-bajo. Esto es algo menos del doble de lo que cuesta una Xbox One X con el juego y repito, sólo queremos jugar.

A riesgo de seguir repitiéndome, esto no es la tónica general y con la configuración anteriormente puesta nos sobra para jugar a cualquier otro título actual en 1080p a 60 FPS con los gráficos en alto e incluso en ultra. Lo que me da miedo es que se convierta en costumbre lo de que con una GTX 1070 no podamos jugar bien a 1080p.