Aunque el pago por suscripción le ha funcionado, en rasgos generales, bastante bien a Microsoft, parece que se ha cobrado su primera “víctima”. Y no ha sido una cualquiera.

El gobierno de Israel tiene actualmente un marco de acuerdo con la propia Microsoft por el que paga 100 millones de shekels (alrededor de 25 millones de euros) al año por las licencias de Office, Windows y software para servidores. Todas ellas van dedicadas a los sistemas informáticos ministeriales y gubernamentales.

Pero el ministro de finanzas israelí ha anunciado hoy los planes que los de Redmond tienen -o tenían- para renovar este acuerdo. Con el contrato actual Israel adquiere el software de Microsoft y ellos lo usan de la manera que creen más conveniente. Pero Microsoft pretende pasarles a un sistema de suscripción “que es similar al renting“.

El ministro, ha recalcado que la propuesta de Microsoft no se ajusta a las necesidades del gobierno. Continua diciendo que han estado negociando con personal de la tecnológica en Israel durante un año y no ha habido acuerdo. Según Reuters, Microsoft Israel ha declinado hacer declaraciones.

Israel “congelará” las licencias actuales

Los planes de Israel pasan por congelar el acuerdo actual. De esta manera seguirá teniendo el software comprado y no tendrá que pasar por caja de nuevo.

El ministro ha cerrado el tema con esta declaración: “Esto también alentará a los ministerios a reexaminar las necesidades de usar tecnología de Microsoft o cambiar a otras alternativas tecnológicas”. Una manera bastante brusca de dar carpetazo al asunto. Quizás se refiera a los servicios de Azure que contrató hace un par de años o al uso de HoloLens por parte de su ejército.

Microsoft Azure

Al parecer, una de las razones de la negativa de Israel pasa por no querer subir datos a la nube. La propuesta de Microsoft llevaría asociada algún tipo de almacenamiento cloud de datos y no parece ser del agrado del gobierno del país.

Los gobiernos u otras grandes compañías, aun usando software de Microsoft, tienen todo configurado bite a bite con herramientas de desarrollo propio o complementos sensibles. Cualquier cambio en las políticas de propiedad del software o de método de suscripción puede traspasar algunas líneas rojas inamovibles. Tal y como acabamos de comprobar.