En los resultados del último trimestre del año, segundo de su año fiscal, Microsoft ha demostrado que la nube es un pilar fundamental en su estrategia. Ya conocemos que dispone de un gran número de datacenter y su intención es la de seguir mejorando dicha infraestructura. Cada día  son necesarios más y más avanzados.

El próximo datacenter podría estar en el fondo del océano

El mayor problema de la electrónica y la electricidad siempre han sido las pérdidas por el efecto Joule. El calentamiento es un enemigo del rendimiento de estas instalaciones y, el último intento de reducir de manera natural dicho aumento de temperatura es sumergirlo.

Project Natick quiere ubicar los servidores en el fondo del océano para que se reduzca el consumo de aire acondicionado necesario para refrigerar. Los de Redmond disponen de más de 100 centros de datos alrededor del mundo y han gastado más de quince mil millones de dólares en fabricarlos y mantenerlos.

La idea de sumergir un equipo para mitigar el efecto Joule no es nuevo, en este caso dispondrían de contenedores de acero inoxidable conectados mediante fibra óptica que permitan superar las condiciones ambientales del océano, incluyendo la corrosión. Según un artículo del New York Times, Microsoft ha completado con éxito una prueba de 105 días dentro de una cápsula de acero que mide dos metros y medio de diámetro. Ahora están diseñando una nueva cápsula de tres veces el volumen anterior.